
El título del artículo lo tomo prestado del libro del profesor Juan Tugores, de la Universidad de Barcelona y aunque no comparto plenamente su visión, me pareció un título adecuado para llamar la atención sobre la manera en que la economía ha perdido su dimensión más ciudadana y ha entrado dentro de un misticismo peligroso, que nos hace olvidar la importancia que su comprensión, análisis y discusión tiene para la sociedad.
No soy economista (gracias a Dios) aunque haya dedicado mucho tiempo al tema económico y financiero. Soy filósofo, o para ser más justo y exacto, obtuve una licenciatura en filosofía en los tiempos en que el London School of Economics tenía tanto o más peso en el mundo académico que la escuela de economía de Chicago.
Los temas importantes de esa época, eran los modelos productivos, la distribución de la riqueza, los niveles de intervención de los estados, etcétera. Posteriormente la economía adoptó una terminología mucho más técnica, o economicista, como también ahora llaman dicha terminología, orientada hacia las finanzas y la microeconomía. Los grandes problemas que ligaban economía y filosofía, se sustituyeron por una serie de tecnicismos dedicados a productividad, la calidad, la competitividad y la globalización.
Sin embargo tal y como reza la canción de Billy Joel, por más que lo llamen como lo llamen, "todavía es rock and roll para mí", pues la economía en su aspecto más básico sigue teniendo el enfoque keynesiano sobre la capacidad de la sociedad de generar riqueza y bienestar material, a partir del uso de los recursos naturales y humanos.
Regresar a los grandes temas económicos en este mundo globalizado y de gran acceso a la información tiene una característica muy particular, pues ese regreso ya no se queda en la simple discusión académica, sino que da a la economía una significación social que atañe a la gente pura y simple.
Allí hay un reto maravilloso de transformar la discusión técnica económica, en una discusión básica sobre la manera en que la sociedad o más bien la humanidad, puede y debe crear bienestar material.
La economía sigue siendo una ciencia social que estudia relaciones entre personas y grupos sociales, más cercana a la psicología y la filosofía, que a la física o la química. Ha habido una pretensión, posiblemente intencional, de alejar la economía de la ciudadanía, una intención de saltar la dimensión social de lo económico y tratar de acercarla al modelo científico. Con ello solo se ha logrado apartar la economía de la dimensión ciudadana, cosa esta no muy beneficiosa para la sociedad, pues el tema económico se ha dejado en mano de presuntos científicos, como si ese tema no estuviese relacionado con nuestro quehacer como miembros de una sociedad y habitantes de este planeta.
Ahora bien, en término simples ¿cómo hacemos eso? ¿Cómo regresamos la dimensión social al tema económico? Una manera de hacer esto es enfocando la atención en los aspectos básicos de la economía: Manera de organizar la producción y la distribución, aprovechamiento eficiente del recurso humano y natural, modelo productivo, generación y distribución de la actividad económica. Tal y como lo dice el profesor Tugores "la sociedad debe exigir que el potencial de la economía sea para generar y distribuir riqueza y bienestar, regrese del lado oscuro, para recobrar así la comprensión y el control de nuestro destino".
Otra manera de lograr esto, es diferenciar claramente los temas financieros de los temas económicos. Una cosa es la especulación de la finanzas y otra la producción de bienes materiales. Son y deben ser aspectos distintos de la realidad material de la sociedad. Tratar la economía y las fianzas como si fuesen la misma cosa, es un error que tiende a confundir y a olvidar la dimensión social de lo económico, especialmente si ambas aparecen envueltas dentro de una jerga técnica esotérica.
Uno, quizás el único aspecto positivo de esta enorme crisis en que se encuentra buena parte de la económica mundial actualmente, producto de una crisis de tipo financiera, pero con amplias repercusiones en la economía, es que mucha de la discusión sobre los temas básicos de la economía está regresando. Lamentablemente aun muy asociada a los viejos esquemas de socialismo y capitalismo, lo que en nada contribuye a avanzar hacia modelos de mayor justicia y equilibrio. Sin embargo pareciera que se está discutiendo más sobre los aspectos filosóficos de la economía y eso me parece sano.
Ya basta de información económica desde la visión de la mayoría de los actuales noticieros, sea el estado del mercado bursátil o que los foros internacionales sobre el tema económico, luzcan más como reuniones de técnicos banqueros, en vez de un encuentro de ciudadanos analizando y discutiendo la mejor manera de aprovechar los recursos para la producción y distribución de bienes materiales

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